VISIÓN GENERAL DEL MERCADO DE DIVISAS

Los tipos de cambio juegan un papel de vital importancia en la actualidad, puesto que orientan las transacciones internacionales de bienes, capitales y servicios. Las relaciones entre las monedas más utilizadas son publicadas a diario, mostrando los valores por los que se intercambian entre sí.

La moneda de referencia a escala global es el dólar de los Estados Unidos.

El valor de una moneda concreta puede determinarse diariamente por un  banco local comprobando su propia hoja interna diaria de tipos de cambio, haciendo una llamada telefónica a la sala de negociaciones si se trata de un gran banco, o a través de un corresponsal si no lo es. Los traders de  divisas de los grandes  bancos comerciales también facilitan información actualizada al minuto, directamente a sus  clientes más importantes. Para la mayoría de los clientes, la información sobre tipos facilitada por diversos editores y servicios de asesoramiento debería ser suficiente. La información diaria que más fácilmente puede obtenerse sobre los tipos de cambio aparece en los periódicos de  lengua inglesa The Wall Street Journal y Financial Times, aunque en la actualidad, gracias al desarrollo de las redes sociales existen numerosas páginas web donde realizar esas consultas.

La mesa de negociaciones de un banco suele representar solamente una parte de cualquier operación determinada, estando formadas las demás partes por pequeños inversores, otros bancos, bancos central, quién también puede participar como comprador o vendedor, y en los países en los que existe control de divisas puede ser un eslabón indispensable para la compensación de cualquier operación.

La tasa de cambio entre las monedas convertibles es fijada por la  oferta y la  demanda mundial de las mismas. Estas varían, en principio, de acuerdo a los saldos de la  balanza de pagos, es decir, como resultado de los movimientos del comercio internacional: un déficit hará que un país tenga exceso de moneda nacional frente a las restantes divisas, haciendo que el valor de éstas aumente y que se registre una  devaluación de la moneda nacional; un superávit producirá, naturalmente, el efecto inverso, una revaluación. Al producirse una devaluación los bienes que exporta el país resultarán, por lo tanto, más baratos: su  precio, medido en moneda nacional, será menor en términos de dólares u otras divisas.

Este hecho estimulará el aumento de las  exportaciones, pues los compradores foráneos preferirán obviamente adquirir bienes más baratos. Algo semejante, pero de signo inverso, ocurrirá con las  importaciones, pues una devaluación las encarecerá, estimulando su contracción. El resultado de ambos  procesos incidirá en la eliminación de los déficits de la balanza de pagos, reestableciéndose así el  equilibrio en las  cuentas externas de la  nación.

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